Si quieres conseguir más que el 99% de la gente, necesitas algo más que motivación: necesitas un método. Y ahí puedo ayudarte.
Hito convierte tus metas en un plan, protege tus horas de foco y mide tu progreso. Si fallas, sabrás por qué: no le dedicaste suficientes horas de foco.
De confianza para estudiantes de todo el mundo







TikTok, Instagram y YouTube no compiten por tu tiempo: compiten por tu atención, y tienen a las personas más listas del mundo diseñando cada scroll para que no puedas parar. Cada vídeo corto te da un golpe de dopamina y te deja con menos ganas de lo que de verdad importa, como abrir el libro. No es que seas vago: es que el juego está amañado.
Y luego está el otro frente: tu disponibilidad real. Casi nadie tiene tardes enteras; tienes huecos de cuarenta minutos entre las clases, el trabajo y la cena. Si nadie los reparte, se evaporan, y el objetivo que sí cabía acaba sin empezar.
Hito hace las dos cosas: ordena tus horas y cierra las puertas.
La mayoría de las metas no fracasan por falta de ganas, sino porque nadie reparte las horas y sobran distracciones. Hito ataca las dos cosas.
Le dices a Hito qué quieres lograr, para cuándo, y cuándo puedes de verdad. Una oposición, un idioma, un side project, una habilidad nueva. Lenguaje natural, sin rellenar 40 campos.
Divide cada objetivo en pasos que caben en una sesión y los coloca en tus huecos reales. Si llevas dos o tres metas a la vez, reparte los días entre ellas en vez de solaparlas.
Las notificaciones de siempre te sacan de lo tuyo. La de Hito te mete: te recuerda la sesión que tú prometiste. Y en cuanto empiezas, se calla y cierra el resto.
"Aprobar Cálculo III" es ansiedad. "Integrales múltiples · 1 h 45 m · hoy 17:00" es un plan. Cuéntale a Hito qué quieres lograr y para cuándo. Lo divide en temas, los temas en pasos y los pasos en sesiones reales en tu calendario.
Te pones malo, te cae una urgencia, te saltas la sesión del martes. Hito recalcula lo que queda el mismo día y reparte las horas pendientes por los días que te quedan. Tú no tocas nada.
Hito bloquea la misma máquina en la que trabajas, a nivel de sistema. Una hora sin rendijas es donde entras en flow y de verdad aprendes: eso es lo que se protege.
Cada vez que le dices que no al móvil gastas batería mental que necesitas para el examen. Hito quita la decisión: no hay nada que resistir.
Una notificación de fuera no te roba diez segundos: te rompe el hilo y tardas en recuperarlo. Hito mantiene ese hilo intacto.
No hay misterio: el que mete horas de calidad avanza. Hito cuenta solo esas, y verlas subir es lo que te trae de vuelta mañana.
Cada sesión deja un rastro. Con el tiempo, Hito dibuja tu mapa de foco y te dice a qué horas produces más, para que coloques el trabajo difícil donde de verdad cunde. El día que algo no salga, las estadísticas te dirán la verdad.
Windows, Mac, Android e iPhone, en beta cerrada: apúntate a la lista y te invitamos.
Bloqueo nativo y duro en el ordenador donde trabajas.
Hito en tu móvil, con la misma cuenta y el mismo plan, en Android o iPhone.
Estamos abriendo Hito por tandas. Déjanos tu email y te avisamos en cuanto haya hueco: sin tarjeta y sin compromiso.
Ahora, en beta, es gratis y sin tarjeta. Más adelante será de pago.
Hito bloquea las apps que eliges mientras dura la sesión. Puedes salir de la sesión; queda registrado.
En tu ordenador con Windows o Mac y en tu móvil Android o iPhone, con la misma cuenta. Todos están en beta cerrada: apúntate a la lista y te invitamos.
Hito mira qué app tienes delante durante una sesión para poder bloquearla. No guarda capturas ni lo que escribes. Detalle en la política de privacidad.
Windows, Mac, Android e iPhone, en beta cerrada: apúntate a la lista y te invitamos.
Bloqueo selectivo: tú eliges qué desaparece y qué se queda. Lo que necesitas sigue abierto.
La diferencia entre lo que quieres y lo que consigues casi nunca es fuerza de voluntad: es tener un plan y ejecutarlo. Dile a Hito tu objetivo y lo convierte en pasos reales, bloquea el ruido y cuenta cada hora de foco.
Beta gratis, sin tarjeta. Será de pago más adelante.
Gente que dejó de prometérselo y empezó a hacerlo.